En la primera semana de noviembre tuvimos la grata visita de dos voluntarios maristas, María Carmen (de Málaga) y Carlos (de Jaén), que nos ofrecieron una valiosa ayuda durante las clases de la mañana en nuestro centro.
Pero su compromiso no se detuvo ahí. Por las tardes colaboraron generosamente con el Proyecto ALFA, que se desarrolla en el Colegio Carmen-La Salle. Allí apoyaron a varios chicos y chicas de secundaria en la realización de sus tareas diarias.
Durante esos días pudieron conocer de cerca la realidad y el trabajo tanto del Proyecto Alfa como del Proyecto Fratelli, compartiendo momentos con las personas, descubriendo la situación tan peculiar que se vive en Melilla, especialmente entre los sectores más vulnerables. Desde el cierre de la frontera entre la ciudad y Marruecos, en 2022, muchas familias siguen afrontando dificultades profundas.
A menudo, desde la península, la situación de Melilla se idealiza y no siempre se perciben los desafíos reales a los que se enfrentan muchas personas. Basta pensar, por ejemplo, en la barrera del idioma, que para muchos adultos se convierte en un obstáculo difícil de superar. Integrarse en una realidad culturalmente compleja, donde el español, el árabe y el tamazight se entrelazan de tantas maneras, no es tarea sencilla.
También hubo tiempo para conocer la ciudad: sus rincones más emblemáticos —como Melilla La Vieja, sus museos o las sugestivas cuevas del Conventico—, pero también sus realidades más duras, como se puede apreciar en un recorrido a lo largo de la Valla.

Nuestros amigos regresaron al final de la semana a sus lugares de origen, llevando en la mochila una nueva dimensión “africana” que se suma a su ya rico bagaje de experiencias. Con esta estancia concluyen además un itinerario formativo iniciado hace tres años dentro del curso de liderazgo marista, como preparación para futuras iniciativas.
Les deseamos un buen camino y les agradecemos de corazón su cercanía, su disponibilidad y su alegría. Como pequeño recuerdo de estos días compartidos, les entregamos la mochila del Centro, símbolo sencillo pero lleno de significado de esta experiencia vivida juntos.

